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Mujer latina, indígena y lideresa. Berta, a cinco años de tu semilla

Soledad Castillero (El Salto, 3 de marzo de 2021)

Viernes 5 de marzo de 2021

Entrecortadas, una de las hija de Berta Cáceres mostraba estas palabras en agradecimiento al apoyo recibido de forma internacional por quienes velan por la salvaguarda del recuerdo de su mamá. No recuerdo exactamente si era el mes de Octubre o Noviembre, cuando tuve la oportunidad de asistir a una de sus charlas en la localidad de Tandil, provincia de Buenos Aires, donde narraba cómo se vivencia ser hija de una activista medioambiental en un contexto como el hondureño y cómo se entrecruzan las categorías de género, etnia y clase en el valor que se proyecta hacia una persona desde el Estado. Así, la historia de Berta es la historia de su pueblo, pues su lucha no era sino un proyecto colectivo no anclado al presente, sino con vistas a preservar una cosmovisión sana para las generaciones venideras.

Los Lencas es como popularmente se conoce a un pueblo ubicado hoy día en la parte Sur-Este de Honduras, así como en la parte Oriental de Ecuador, concretamente en los departamentos de Intibucá, La Paz, Lempira y el sur de Santa Bárbara; centro sur de Francisco Morazán y Valle, donde colindan con los Lencas de El Salvador (Ortiz, 2012). Se trata de un pueblo dedicado en gran parte a la agricultura, con cultivos como el maíz, los frijoles o la calabaza. Al sur de Intinbucá, La Paz y Lempira de seis a siete meses no llueve lo cual hace que los agricultores y las agricultoras tengan que desplazarse a otras zonas para participar de las cosechas.

Hay solamente dos estaciones, una seca y una de lluvias, siendo la estación de lluvias la que comprende de Mayo a Octubre y la seca ocupa todos los demás meses. Aunque fueron los españoles quienes designaron a estas estaciones verano e invierno, siguiendo hoy día usando esa designación. Para un pueblo vinculado a la agricultura, el agua es un recurso esencial. De ahí la necesidad de auto-organización cuando recursos naturales propios son atacados.

La organización de los pueblos originarios como actores políticos está hoy en la vanguardia de las luchas sociales en Latinoamérica. Como fecha clave podemos situar el I Congreso Indigenista Interamericano realizado en México en 1940. Podríamos hablar de un punto de inflexión donde se presenta el carácter emancipador de los pueblos, siendo en el citado congreso donde se comienza a tratar como una cuestión de estado. Aún así, las ideas que se establecen distan de los intereses de los pueblos originarios que aún aquí no pueden mostrar su voz como tal. Se ofrece durante este congreso la posibilidad de “integración”, de “asimilación”, para poder formar parte así de la sociedad nacional (Stavenhagen, 2000). Esta idea dejaba al margen los valores y las ideas de las culturas propias de cada sociedad, más allá de salvaguardar aspectos que generasen dinero con actividades turísticas o de comercio, como las artesanías.

Se estima que hay unos 522 pueblos originarios en América Latina, número más que considerable como para que se pretenda no tenerles en cuenta. Centrándonos en Honduras y como ejemplo de organización, se encuentra constituido el Comité Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH). El comité nace en Marzo de 1993, con los siguientes objetivos: la defensa del medio ambiente, el rescate de la cultura Lenca y la mejora en las condiciones de vida de los pueblos y comunidades indígenas en relación a las reivindicaciones de naturaleza política, social, cultural y económica. Se define como una organización social y política sin fines de lucro, indigenista y pluralista, amplia, solidaria y unitaria de la zona sur-occidental de Honduras con incidencia nacional. Se encarga de ser un espacio generador de debate y análisis constante de la coyuntura regional y nacional, que impulsa acciones y propuestas de manera permanente.

Desde su formación, una de las acciones más inmediatas que se llevó a cabo, el uno de Mayo de 1993, fue la marcha de los trabajadores en protesta por los altos costos de la canasta básica, reclamando la defensa del bosque y la cultura, y por el arreglo de las calles y alcantarillado de la ciudad. En esa ocasión, las demandas eran de aspectos básicamente urbanos, pero mucha de la gente que acudió a la marcha, era de las zonas rurales. Ese mismo año, cuando se organizaba la Semana de la Soberanía, se evidenció que la organización caminaba por un lado distinto a las demandas del sujeto social principal, el indígena, por lo que entraron en un periodo crítico:

“Estábamos padeciendo los dolores de dar a luz nuestra propia identidad. “Nosotros queríamos llegar a las comunidades y las comunidades querían encontrar espacios a través de los cuales canalizar sus demandas…” (COPINH, 2008).

Esto cambió el rumbo de la organización, pasando a ser una instancia política aglutinadora ya no tanto de organizaciones populares tradicionales, sino de comunidades. En 1995, el COPINH consolida su tendencia de ser un movimiento social con clara orientación indígena, fomentando y canalizando su participación, sus reclamos para mejorar sus condiciones de vida, por establecer vínculos de solidaridad con otras etnias y por ligar lo regional a lo nacional. Su relación con el Estado y las élites ha sido de tensión, confrontación y de denuncia permanente.

Nuestra protagonista, Berta Cáceres, era la Coordinadora General de este comité. Berta Isabel Cáceres Flores (04 de Marzo de 1973 / 03 de Marzo de 2016) fue una activista medioambiental, líder del pueblo Lenca, coordinadora del COPINH y ganadora del premio Goldman 2015. Berta fue asesinada el pasado 03 de Marzo de 2016, hace hoy cinco años, por llevar a la práctica lo que en la teoría los convenios y las legislaciones reflejan. Decidió organizar a su pueblo y emprender una campaña que presionó con éxito a la constructora de presas más grande del país, para retirar el proyecto Agua Zarca:

“Nos consideramos custodios de la naturaleza, de la tierra, y sobre todo de los ríos“ (Cáceres, BBC 2015).

Su asesinato es un ejemplo del crimen constante contra las personas defensoras de los derechos humanos, la ecología, el medio ambiente, la tierra y la vida que les pertenece. Personas que ejemplifican el compromiso ante una violencia institucional de Estado. Honduras está considerado uno de los países mas peligrosos para las personas que defienden estos derechos, por ir en contra de las políticas neoliberales y es que casi un 30 % de la superficie del país se ha destinado a concesiones mineras que necesitan grandes cantidades de energía eléctrica y de agua. Al caso de Berta Cáceres le anteceden otros muchos, de personas asesinadas por iguales motivos, por la organización y la lucha: Moisés Durón Sánchez, William Jacobo Rodríguez, Maycol Rodríguez y Tomás García, son ejemplos de muertes que se suman por oponerse a la presa Agua Zarca. Estamos ante un problema global-local. Se globalizan los capitales económicos pero no los humanos. Se dan unos derechos a las multinacionales que restringen a su vez los derechos de las poblaciones indígenas. Se decide por ellos, pero sin ellos.

Organización Internacional del Trabajo

En la teoría, existe un compendio de organizaciones que velan y establecen bajo el ámbito jurídico leyes que deberían de impedir estos sucesos. Un ejemplo de ello es la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Fundada en 1919 como una agencia de las Naciones Unidas, esta organización se divide en países y se tratan diversas cuestiones, siendo el eje que vertebra su formación la promoción del empleo y la protección de las personas. El Convenio 169 se corresponde al convenio sobre pueblos indígenas y tribales, creado en 1989. Dicho convenio trata cuestiones directas sobre las tierras en sus artículos nº 14, nº15, nº16 y nº 17. Así, se indica:

Art. 14: Deberá reconocerse a los pueblos interesados el derecho de propiedad y de posesión sobre las tierras que tradicionalmente ocupan. Los gobiernos deberán garantizar la protección efectiva de sus derechos de propiedad y posesión.

Art. 15: Los derechos de los pueblos interesados a los recursos naturales existentes en sus tierras deberán protegerse especialmente.

Art. 16: Los pueblos interesados no deberán ser trasladados de las tierras que ocupan.

Art. 17: “Deberán respetarse las modalidades de transmisión de los derechos sobre la tierra entre los miembros de los pueblos interesados establecidas por dichos pueblos.

Sin embargo, todas las cuestiones que quedan fijadas y registradas en un organismo institucional de carácter internacional, entran en conflicto con la aprobación de proyectos como el de Agua Zarca.

Proyecto Agua Zarca

Aprobado durante los años 2010-2013, se plantea sobre un terreno que es propiedad colectiva de las comunidades y por tanto está sujeto a las decisiones de los conjuntos indígenas. En 2009 se aprueba la Ley General de Aguas que otorga concesiones sobre los recursos hídricos y además se aprueba el decreto 233 que deroga todos los anteriores decretos que prohibían proyectos hidroeléctricos en áreas protegidas. El territorio del pueblo Lenca de Honduras es uno de los más afectados, ante la construcción de 17 represas en su territorio.

El proyecto de Agua Zarca pretendía que el río pasase a ser propiedad privada para la construcción de la hidroeléctrica, mediante la concesión por 20 años del río Gualcarque, río sagrado para el pueblo. No solo se trata del valor simbólico que el río pueda tener, si no que estamos hablando de la privación del agua que es el modo de sustento para consumo, regadío y vida en general. Para el pueblo Lenca, este río representa el espacio donde viven los espíritus de las niñas. A este proyecto, han contribuido con distintas ayudas: el Banco Interamericano de Integración Económica (BCIE) otorgó a la empresa de capital hondureño Desarrollos Energéticos S. A de C.V (DESA) un préstamo 24.4 millones de dólares.

DESA por su parte subcontrató a la empresa china Sinohydro, quien fue acusada por las comunidades locales de invadir sus tierras sin previa consulta, y a Voith Hydro Holding GmbH & Co. KG de capital alemán contratada para la construcción de las turbinas (Web: Envioronmental Justice Atlas). El pueblo Lenca se encontró bajo presión en 2011 por parte de distintas autoridades gubernamentales que ingresaban en el territorio para intentar que la comunidad aceptase la implantación de la hidroeléctrica. Esta acción fue rechazada rotundamente, alegando a la vez que se estaba violando el Convenio 169 de la OIT, que fue firmado por Honduras en 1995. Aun así, el proyecto comenzó a llevarse a cabo y en 2013 comienzan las obras.

Desde el inicio se le prohibió al pueblo Lenca la utilización de sus aguas y el 1 de abril del mismo año comienza una movilización provocando el cierre de la carretera que conduce al proyecto. Como represalia, presenciamos los asesinatos de los líderes de los movimientos que logran detener este tipo de proyectos. En este caso, la organización y lucha del pueblo logró detener el proyecto. La empresa Sinohydro rescinde el contrato un año después y se retira ante el aumento del conflicto. Sin duda, un caso simbólico que sirve de puente para el conocimiento y la extrapolación de las situaciones en otros territorios. Son frecuentes los intentos de acaparación de recursos de los Sures para beneficios de los Nortes. Y en paralelo, las acciones que se desarrollan para revertirlo. Las experiencias de defensa del territorio están presentes en puntos de toda la geografía global.

Si nos retrotraemos a la década de los años 70 y 80 encontramos el movimiento Chipko en el Himalaya, el cual fue liderado por mujeres con acciones pacíficas y simbólicas como abrazar árboles en contra de la tala masiva y los daños de las industrias madereras. O el Green Belt en Kenia, el cual surge en 1977 por la profesora WangariMaathai y es conocido como el Movimiento Cinturón Verde. Sus prácticas se centran en la protección del medio ambiente y el desarrollo comunitario. Estos ejercicios refuerzan la comunidad cuando se enfrente a la supresión de los derechos legítimos y colectivos de las personas que habitan estos territorios. Atacando así a la identidad social y cultural campesina, al hábitat, al entorno y en el caso del pueblo Lenca, un recurso y un bien primordial como es el agua. El agua se ha convertido en los últimos tiempos en el recurso que provoca lo que algunos teóricos vienen advirtiendo “la tercera guerra” pues cada vez hay más escasez de agua derivado de más acaparamiento del recurso.

Berta y en consecuencia su comunidad, sufrieron una vulnerabilidad de estos derechos: el derecho a la vida, el derecho a la libre determinación, el derecho a la identidad, el derecho al recurso agua, el derecho a la no discriminación y en definitiva el derecho a vivir de forma digna y pacífica. Decidió organizar a su pueblo y emprender una campaña que presionó con éxito a la constructora de presas más grande del país, para retirar el proyecto. Fueron meses de lucha donde todo el pueblo se movilizaba para salvaguardar el río, asentándose en el mismo espacio del río y haciendo frente a la maquinaria. Movilizaciones pacíficas y acciones directas consecutivas generaron una unión de lucha que no era la esperada.

El poder no esperaba que un pueblo indígena pudiese tumbar un proyecto hidroeléctrico en el que intervenían empresas de distintas partes del mundo, multinacionales y poderes hegemónicos. La retórica de la Berta fue una acción esencial. El discurso y la acción de Berta Cáceres y su pueblo se basó en primar la defensa de la vida en armonía con la tierra, los ríos y los bosques, entendiendo que los mismos les dan sentido y subsistencia como pueblo. La lucha del pueblo Lenca y los intereses de Berta van encaminados a la salvaguarda del futuro de la comunidad, pues no solo se lucha para mejorar el presente sino por y para el legado futuro.

Berta puso la vida en el centro de su pueblo. Se la quitaron por representar aquello que no está identificado con el poder, pues Berta era una mujer y no un hombre, Berta era indígena y no europea. Berta era una lideresa y no un líder. Se convirtió en objeto de odio para quienes no veían en el río ningún valor que no fuese el económico. Quisieron enterrarla, pero no sabía que éramos semillas. Berta se multiplicó y se hizo más grande.

Venceremos...

 


Materiales consultados:

Ver en línea : El Salto, 3 de marzo de 2021.


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