Tu boca

María González Reyes

Domingo 2 de junio de 2019

En la foto no sale tu boca. Sale tu frente. Tu nariz. Tu pómulo izquierdo. Pero no tu boca. Y tus ojos que confirman que va a llover.

Yo también hubiera preferido darme cuenta de que los días pasan mirando las hojas de los árboles y no por la lavadora donde ya no cabe más ropa sucia. Es así, dices desde la boca que no sale en la foto. El mundo es así y no hay nada que hacer. Y yo te digo que no. Te vuelvo a decir que no. Que las cosas no tienen una única manera de ser. Que la tristeza se puede dispersar como el polvo al soplarlo. Aunque te haga estornudar. Cerrar los ojos. Apretar la boca. Tu boca. Esa boca que confundo con la mía cuando nos cercamos y que decidiste no sacar en la foto. Quizás para no tentarme.

Pero no. Ya no me tientas. Ya no me quedo en tu boca. No me quedo en que hay que asumir que las cosas tienen una única manera de ser. En que hay que rendirse a la desidia. En que esta es la mejor de las opciones posibles. Cerrar la boca. Apretarla.

No vale todo. No da igual todo. Y si tu boca se resigna ante el vértigo de los tiempos difíciles. Si se cierra ante el dolor de otras bocas. Entonces, elijo que no esté pegada a la mía.

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