Portada del sitio > Sala de prensa > Entrevistas > “La lógica del capital no tiene fronteras, pero nos ponen fronteras para (...)

“La lógica del capital no tiene fronteras, pero nos ponen fronteras para dividirnos”

Entrevista a Juan Hernández Zubizarreta (Viento Sur, 21 de abril de 2017)

Lunes 24 de abril de 2017

Juan Hernández Zubizarreta es Profesor de la UPV-EHU, miembro del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL), colaborador del Tribunal Permanente de los Pueblos y miembro de Ongi Etorri Errefuxiatuak en la universidad. Forma parte de la treintena de ponentes que estarán presentes en el próximo encuentro Welcome Gernika 2017, los días 29 y 30 de abril.

Miles de personas procedentes de diferentes puntos del País Vasco y de otras comunidades participarán en las marchas que a pie, en bici o en transporte público, se acercarán al encuentro que las plataformas de apoyo a personas refugiadas y migrantes han organizado en Gernika con motivo del 80 aniversario del bombardeo. La columna central partirá el día 29 a las 16:00 desde Muxika, para recorrer a pie los últimos 3 kilómetros. Ya en Gernika, tendrá lugar un emotivo acto de acogida en memoria de las “Guernicas” de ayer y de hoy, para decir no a las guerras y para decir a las personas refugiadas y migrantes que son bienvenidas. El acto dará apertura a un completo e interesante programa de actividades (conferencias, talleres temáticos, mesas de experiencia, actividades culturales y lúdico-festivas) que se sucederán durante todo el fin de semana.

Los talleres temáticos van a incidir en el análisis de las causas que están detrás de los 60 millones de personas que se desplazan por el mundo. Serán cinco talleres simultáneos: Refugio y migración, Anticapitalismo, Antimilitarismo, Feminismo, y, Racismo, xenofobia y fascismo. Las tres mesas de experiencias de la tarde (Acogida, Frontera Sur y Desobediencia) tienen el propósito de visibilizar las distintas experiencias, compromisos y luchas sociales, y de continuar construyendo redes.

JPEG - 1019.6 KB

¿Cuál es tu visión de partida ante la cuestión del refugio?

No estamos ante una crisis de refugiados, como tanto se repite, porque no es algo que ha surgido de manera espontánea. Las causas que provocan los desplazamientos forzados se vienen gestando desde hace tiempo. Los responsables de tanta crueldad no quieren abordar los motivos que explican porque hay tanta gente que busca refugio, que emigra en contra de su voluntad. Incluso en la sociedad se habla de los efectos, de las políticas concretas, de cómo actuar, pero conviene detenernos de vez en cuando y preguntarnos el porqué, qué está pasando con el capitalismo y con la política internacional y cómo inciden en la cuestión de los desplazamientos forzados. Por otra parte, o abordamos las causas de fondo o los dramas humanitarios no se van a detener.

Personas refugiadas y migrantes. Dos términos que cada vez caminan más juntos…

Se nos intenta convencer de que hay refugiados de primera y refugiadas de segunda, que quienes son perseguidos por razones de raza, religión, nacionalidad… merecen una protección superior de quienes huyen de la pobreza, de guerras climáticas, de guerras ambientales, de guerras hídricas…,

La separación entre migraciones forzadas y voluntarias ha perdido hace tiempo su razón de ser. No digo que las causas no sean diferentes, pero la solución no puede apuntar a crear categorías tan diversas que sirvan para abrir o cerrar las fronteras. Los desplazamientos forzados se producen en un telón de fondo tremendamente cruel y violento, en un sistema económico capitalista y patriarcal.

En cualquier caso reconozco que es un tema complejo, pero los movimientos sociales manejamos muy bien los espacios y los tiempos de intervención y tenemos muy claras las propuestas de corto plazo, que atiendan las necesidades prácticas y las de carácter estratégico que proponen modificaciones en los sistemas de regulación.

Los derechos humanos cada vez se escriben en letra más pequeña…

El Tribunal Permanente de los Pueblos va abordar en varias audiencias previstas en Barcelona a lo largo de este año esta cuestión. Desde el punto de vista de la respuesta jurídica debemos exigir modificaciones del sistema europeo de refugio y de los países miembros y debemos reclamar su adecuación al Derecho Internacional de los Derechos Humanos. Por otra parte, las normas sobre migraciones comunitarias y nacionales, como la Ley española de extranjería, deben modificarse radicalmente y adecuarse a la Convención Internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares, que es un tratado de la ONU que busca el respeto de los derechos de los trabajadores y trabajadoras migrantes. Convención, por cierto, no ratificada por ningún país europeo, ni EUUU, entre otros.

Pero el desafío proviene de cómo buscar una concepción alternativa del derecho que permita que todas las personas excluidas del modelo neoliberal, puedan ser sujetos de derecho de manera plena y al margen de fronteras y jerarquías. Eso requiere un nuevo instrumento jurídico que tenga en cuenta las normas internacionales sobre refugio, sobre migraciones, sobre el cambio climático y sobre el control de las empresas transnacionales, lo que implica modificaciones sustanciales del modelo vigente.

Vas a intervenir en el Taller de Anticapitalismo. ¿Puedes explicar cómo incide el capitalismo en este contexto?

El capitalismo evidencia serias limitaciones para iniciar una nueva fase expansiva de crecimiento económico, que genere un círculo virtuoso de productividad, rentabilidad, inversión, empleo y consumo; y por otra parte, tenemos el gravísimo colapso ecológico en ciernes, que en palabras de Tanuro, implica una catástrofe silenciosa provocada por el cambio climático, a lo que hay que sumar el agotamiento de las tres fuentes de energía fósil sobre las que se ha asentado el patrón de desarrollo desde la segunda guerra mundial.

El sistema capitalista tiene dificultades para dar más de sí. Y ahí se produce una gran dualidad civilizatoria. Como dice Yayo Herrero; o nos vamos a un ecofascismo, es decir, si la tarta no crece y el reparto sigue igual, van surgir estructuras políticas de dominación muy cercanas al ecofascismo; ó transformamos radicalmente el modelo socio- económico.

Por otra parte, el mecanismo clásico del capital para apropiarse de la plusvalía sigue siendo la explotación de la mano de obra, que se produce en el mercado formal, en el informal, que mantiene la división sexual del trabajo, las cadenas globales de cuidado y el trabajo reproductivo realizado gratuitamente por las mujeres y que, ahora en gran medida, ejecutan las mujeres inmigrantes. El desempleo, la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, de las pensiones…son efectos permanentes del modelo neoliberal y la precariedad se coloca en el centro de las relaciones laborales. Además, esta explotación viene acompañada de fenómenos emergentes, como la trabajadora o trabajador pobre, un fenómeno ya conocido en América Latina y en África, pero no aquí. En este contexto los desplazamientos forzados de personas son muy funcionales al sistema capitalista y la explotación de migrantes y personas refugiadas es una regla de oro del modelo económico.

Has mencionado también el patriarcado. ¿Cómo opera en su caso?

El patriarcado profundiza en esta dinámica. El estado de bienestar ha reducido las muy precarias políticas públicas de atención al trabajo reproductivo y al cuidado de las personas. Y esa quiebra recae una vez más sobre las mujeres. Además, como apunta Silvia Federicci, el patriarcado capitalista ofrece a los hombres el cuerpo de las mujeres como sustituto de la desposesión y la pérdida de poder que el modelo genera. Según esta autora, en el periodo de acumulación originaria, el capitalismo ofrecía a los hombres las mujeres como contraprestación por la pérdida de la tierra. Los feminicidios de Juárez se moverían en esta lógica.

Por otra parte, conviene destacar la violencia sexual que sufren las mujeres, los niños y las niñas en los tránsitos por parte de todos los hombres con los que se encuentran en el camino: compañeros de viaje, policías, mafias… Debe ser denunciada con contundencia, visibilizando la situación y exigiendo medidas al respecto.

¿Puedes explicar mejor qué relación tiene esto con la migración y el refugio?

Todo esto tiene que ver con la migración y el refugio, porque, además del proceso de explotación mencionado, el capitalismo utiliza otro elemento que ha cobrado mucha fuerza, aunque no es nuevo. Es lo que Harvey llama la desposesión o la acumulación por desposesión. Las empresas transnacionales necesitan hacerse con recursos naturales y la tierra se convierte en objeto de mercantilización. La gente es expulsada de la misma y de sus casas para generar beneficios de la agroindustria, de la minería, de las petroleras, de las eléctricas, que necesitan los recursos naturales para conseguir un mantenimiento de la plusvalía y acumulación de capital. La adquisición de tierras a gran escala por parte de las empresas transnacionales destruye las economías locales y redefine vastas extensiones de tierra como lugares para la extracción y el negocio, lo que provoca espacios desnacionalizados que expulsan a sus habitantes.

La gente huye, se mueve, y se desplaza dentro de sus estados y entre estados y continentes, porque la lógica corporativa, la mercantilización de la vida exige desplazamientos y expulsiones. Las personas se trasladan porque no tienen más remedio y llegan a nuestros países buscando dónde vivir. Ojalá las migraciones fuesen movimientos libres, pero lo cierto es que solo una excepción de gente puede viajar en libertad. Además, el deterioro del medio ambiente está provocando desplazamientos forzados por la ausencia de tierras de cultivo, de agua potable, inundaciones, por tierras vacías y muertas sin aire, sin agua… generadas por el calentamiento global.

¿Qué puedes decirnos del término necropolítica que se ha empezado a acuñar?

Es la tercera vía decidida por el sistema económico capitalista, que ya no solamente explota y expulsa, sino deja morir a la gente. En el Mediterráneo se está dejando morir a las personas en el mar. No me creo que los sistemas militares y de control de fronteras, no detecten las barcazas o barcos que navegan clandestinamente. Y eso se llama necropolítica, dejar morir por falta de atención a quienes tienen hambre o se ahogan en el mar. Pienso que en el Mediterráneo se están acuñando verdaderos crímenes contra la humanidad. Se deja morir a quienes huyen de la guerra en territorios supuestamente de paz como es el Mediterráneo, y eso se acerca mucho a una nueva tipificación de crímenes de paz.

Por otra parte, se están produciendo verdaderos crímenes internacionales en una alianza terrible entre la economía criminal y la economía legal, entre la economía de la mafia que lava su dinero en la economía legal. Y se asesina a líderes y lideresas de los movimientos ecologistas, feministas, LGTB, campesinos e indígenas, por liderar respuestas en defensa de su tierra, en contra de los grandes proyectos hidroeléctricos, pero también se elimina a gente, simplemente porque son personas que al sistema económico capitalista le sobran. Las personas que no puedan consumir o producir le estorban al sistema capitalista y se convierten en desechos humanos, tal y como afirma Bauman.

Una Europa inexpugnable, una fortaleza cerrada… ¿es a lo que vamos?

Que el sistema capitalista no necesite ya tanta gente no quiere decir que no vaya a seguir contando con mano de obra migrante. Pero va a ser una mano de obra cuyos derechos no van a ser regulados en base a la equidad y la igualdad. En determinados sectores como la construcción, la hostelería y los cuidados se va a seguir contando con personas migrantes, para además provocar una bajada de los salarios en un proceso de enfrentamiento entre gente explotada y entre pobres. Por otro lado, el sistema va a mantener personas que se van a encontrar en territorios de no derechos, como la venta ambulante. En Europa están creándose espacios sin derechos: cárceles, CIEs, redadas racistas, expulsiones, vallas y fronteras del horror… Son limbos jurídicos donde además puede coincidir gente con ciudadanía europea, el excluido interno, con gente que viene de otros lugares. Además, están los campos de personas refugiadas, que son campos para identificar, controlar y expulsar. Son campos que se basan fundamentalmente en la frontera como un imaginario de guerra. Las fronteras son el lugar que separa el orden de la barbarie, lo bueno de lo malo, la frontera que invisibiliza, para que la conciencia de la ciudadanía europea no vea lo que se está haciendo con seres humanos, con nuestros iguales.

¿Dónde queda la solidaridad?

La solidaridad internacional es una mezcla de compasión socrática por lo que le pasa a otro ser humano, pero no debe expresarse solo en un tipo de ayuda humanitaria instrumentalizada, que con la mano derecha da migajas y con la izquierda golpea en forma de desplazamientos, explotación o necropolítica. Debe expresarse en una solidaridad de denuncia, en una solidaridad de ida y vuelta contra el enemigo común. No les devolvemos la dignidad cuando ayudamos a las personas desplazadas forzosamente, son sujetos políticos, son ciudadanas y ciudadanos con derechos. Las mujeres deben salir de la invisibilización y formar parte de los relatos migratorios y de la acción política. Y la solidaridad es establecer estrategias comunes contra el enemigo común y la desobediencia civil es la vía para conformar dicha solidaridad.

Son las empresas transnacionales un enemigo común entonces…

Se aprovechan de una arquitectura de la impunidad, de la desigualdad, de la asimetría entre derechos. Las transnacionales protegen sus derechos con toda una cadena de impunidad que funciona en el ámbito global: tratados y acuerdos de comercio e inversiones, disposiciones, planes y normas del FMI, El Banco Mundial y la OMC, contratos de explotación, tribunales arbitrales, un sistema muy complejo que blinda los derechos de las transnacionales, convirtiéndolos en intocables. Y las preguntas que nos hacemos son ¿dónde quedan las obligaciones de las transnacionales?, ¿quién las controla?, ¿qué dice el gobierno español de la vulneración de derechos de empresas del IBEX 35?, ¿no tienen responsabilidades en el Rana Plaza de Bangladesh donde murieron mil quinientas personas? ¿Qué responsabilidad tuvieron Mango y El Corte Inglés? Es evidente que existen alianzas entre los gobiernos y las transnacionales. Y ahí, el derecho internacional de los derechos humanos no puede competir con el derecho de comercio y de inversiones. Tenemos el ejemplo de la dura presión que se ejerció sobre el gobierno griego para que pague la deuda pasando por alto la voluntad popular expresada en referéndum, frente a la permisividad con la que se ha respondido al gobierno y al referéndum húngaro para no aceptar la mísera cuota de emigrantes asignada.

¿Qué sabemos de las empresas militares y de los bancos que las financian? Las que participan en los bombardeos de la muerte en Siria, en Afganistán, en Yemen… son las mismas empresas que se están aprovechando del horror de las fronteras, que es un gran negocio de cuchillas que cortan, de personas que son expulsadas, y por cierto, cuando se inician los procesos de reconstrucción de los países son las mismas empresas que participan en los mismos. Esto es indignante porque además, muchas de ellas, son empresas de capital europeo. Es el negocio del horror y de la destrucción. Por ello es importante discutir sobre las causas, porque cuando se analizan es muy difícil justificar los discursos de que las personas desplazadas vienen a quitarnos el trabajo, la protección social, que son terroristas o delincuentes… Pensemos porqué vienen, quién se está beneficiando y cuál es la actitud que deberíamos adoptar.

¿Y cuál es la actitud?

Una actitud de solidaridad internacional, que conlleva que los sujetos políticos implicados reivindiquemos cambios transcendentales en las relaciones políticas y económicas, seamos de la raza y del país que seamos, porque la lógica del capital es una lógica sin fronteras para sus negocios, pero nos ponen fronteras para dividirnos, y tenemos que intentar que en los espacios sin derechos la alianza entre el movimiento sindical, las personas desplazadas forzosas, las excluidas y los movimientos sociales, crezca, porque si no la lectura de esta alianza la va a hacer la extrema derecha como en el caso de Trump.

¿Una buena conclusión para quienes participen en el Taller de Anticapitalismo el próximo día 30 en Gernika?

Tenemos que profundizar en alternativas concretas y en alianzas radicales que aborden las causas profundas de los desplazamientos forzosos y cambiar el modelo socio-económico vigente, que en el fondo es la causa de lo que está ocurriendo con muchos de nuestros compañeros y compañeras que vagan, mueren y que difícilmente van a entender el motivo por el que cuando llegan a tierra europea se les encierra y se les expulsa a países donde la inseguridad es absoluta y el peligro continúa.

Ver en línea : Viento Sur, 21 de abril de 2017.


¿Quién eres?
Tu mensaje
  • Para crear párrafos, deje simplemente líneas vacías.


Twitter

Vimeo >>