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A pesar del Acuerdo de París

La Comisión Europea y las principales empresas energéticas continúan calentando el clima

Corporate Europe Observatory (CEO)

Jueves 16 de junio de 2016

22 de abril, ciudad de Nueva York. Más de 170 gobiernos rubricaron en la ceremonia oficial el Acuerdo de París contra el cambio climático – fruto de las negociaciones sobre el clima organizadas por la ONU en diciembre pasado, conocidas como COP21. El Comisario europeo de Energía y Acción por el Clima, el español Miguel Arias Cañete, afirma haber desempeñado un papel fundamental en garantizar el acuerdo “histórico”. Independientemente de si se está de acuerdo con que sea histórico o no (ver recuadro de abajo para un breve análisis), sus defensores sostienen que el ’efecto París’ representa un cambio hacia un futuro de energía limpia. Eso debería significar que tanto Cañete como su jefe, el vicepresidente de la Unión de la Energía, Maros Šefčovič, que llevan en el cargo un año y medio, se dedicarán a concretar un futuro de energía renovable y eficiencia energética, y dejarán de otorgarle acceso privilegiado a las mismas corporaciones responsables del cambio climático, a saber, la industria de los combustibles fósiles. Lamentablemente no es el caso.

Habiendo transcurrido seis meses desde que celebraron su primer aniversario en el cargo y del informe de Corporate Europe Observatory (CEO) Políticas precocinadas: Un año de acceso privilegiado de las grandes empresas energéticas a los comisarios del clima, una nueva investigación de Corporate Europe Observatory acerca de con quiénes se reúnen los Comisarios y sus gabinetes, especialmente después del acuerdo de París, demuestra que las cosas apenas han cambiado [1]. Ni en cuanto a quiénes disfrutan de acceso privilegiado, ni al apoyo de la UE a más combustibles fósiles, a pesar de la afirmación de que estamos viviendo en un mundo ’post-París’. Desde la firma del acuerdo “histórico”, la UE ha desistido de fijar metas más ambiciosas para cumplir los compromisos asumidos en París, pero sí se ha comprometido en cambio a expandir de manera masiva el suministro de gas natural – tanto convencional como de esquisto – y continúa poniendo por delante del clima los acuerdos de libre comercio, como el que se está negociando con EEUU, el Acuerdo Transatlántico de comercio e inversión (TTIP).

Además, el propio Cañete también se ha visto inmerso en una serie de escándalos, incluyendo casos de fraude (Acuamed) y evasión fiscal revelada por los Papeles de Panamá, que se suman a la larga lista de acusaciones que ya pesaban sobre él antes de que ocupara el cargo de comisario.

Cuál fue el resultado de la cumbre de París

El final de la COP21 transcurrió entre palmadas en la espalda y aplausos, mientras los líderes mundiales se regocijaban por haber logrado que todos los países participaran en un acuerdo que se suponía combatiría el cambio climático. ¿Pero cuál es el contenido el acuerdo y está a la altura de las expectativas?

  • Objetivos no vinculantes: A pesar del objetivo ampliamente anunciado de mantener el aumento de la temperatura ’“muy por debajo de los 2°C respecto a los niveles preindustriales y de realizar esfuerzos para limitar el aumento de temperatura a 1.5°C” [2], en el texto no hay nada que lo haga legalmente vinculante. Se supone que la efectividad de la acción climática se va a basar sólo en la táctica de “denunciar para avergonzar”. Los actuales compromisos voluntarios nos colocan en un camino hacia un calentamiento superior a los 3°C.
  • No se ha fijado plazo: Mantenerse bajo el límite de 2°C, menos aún de 1.5°C, exige que hoy se reduzcan drásticamente las emisiones, pero los países se comprometieron a que las emisiones globales alcancen su punto máximo y comiencen a declinar “tan pronto como sea posible”.
  • No se alejan de los combustibles fósiles: En lugar de comprometerse a mantener los combustibles fósiles en el suelo, los gobiernos incluyeron una trampa que permite que las emisiones continúen aumentando siempre y cuando sean ’compensadas’ con sumideros de carbono (procesos que comprenden desde plantar árboles hasta succionar el CO2 de la atmósfera con arriesgadas tecnologías experimentales).
  • Nuevos mercados de carbono: El acuerdo abrió la puerta a un nuevo mercado internacional del carbono que permita a los países ricos compensar sus emisiones en lugar de adoptar medidas inmediatas en sus propios países.

En pocas palabras, clima: 0, grandes contaminadores: 1.

¿Con quiénes se han reunido los comisarios en este mundo ’post-París’?

Si echamos un vistazo a todas las reuniones de lobistas en las que participaron el Comisario de Energía y Acción por el Clima Cañete, el vicepresidente de la Unión de la Energía Šefčovič o miembros de sus gabinetes desde la firma del Acuerdo de París no existen indicios de que se estén oponiendo a las grandes empresas de energía o de que estén intentando evitar la dependencia de los combustibles fósiles. ¡Hasta aquí llegó el ’’mundo post-París’ o la estela del ’efecto Paris’!

De 163 reuniones [3] con 170 grupos de lobbies distintos (excluyendo autoridades públicas), el 71 % fue con el sector industrial, 17 % con ONGs, 8 % con instituciones de investigación y think tanks y solo un 5 % con sindicatos.

Es posible ver la clase de grupos de interés – e incluso qué industrias – tuvieron más reuniones con los comisarios, pero precisar qué organizaciones o empresas en particular es más complicado debido a la manera en que la Comisión registra sus interacciones con lobistas. Cada comisario y su gabinete tiene su propio calendario, y enumera cada interacción con cada interesado, de modo que una sola reunión con varios grupos de interés puede aparecer varias veces en múltiples agendas.

Por ejemplo, si Airbus y Boeing se reúnen con Cañete, Šefčovič y un miembro del gabinete de cada comisario, la reunión aparecería dos veces en cuatro agendas distintas, dando la impresión de que fueron ocho reuniones en lugar de una. Para simplificar las cosas, hemos denominado a cada evento como un ’encuentro’, que equivale a pasar tiempo con los funcionarios, por ejemplo, si EURELECTRIC tiene cuatro encuentros con los comisarios, esto podría ser una reunión con cuatro funcionarios o cuatro reuniones distintas con un solo funcionario, o una combinación.

¿Qué grupos del lobby industrial disfrutaron de más tiempo con los principales funcionarios encargados de la acción por el clima?

La lista de lobistas empresariales que tuvieron más de dos encuentros con los comisarios o su equipo incluye a Airbus, de la industria aeronáutica y de armas, y a empresas de gas y petróleo como Gas Natural Fenosa y Statoil. De los doce, siete representan a la industria de los combustibles fósiles, dos a la aeroespacial, uno al sector de redes eléctricas y solo uno a las energías renovables y otro a los vehículos eléctricos (National Grid PLC también es distribuidora de gas, y entonces ha sido clasificada como integrante del grupo de interés del sector de los combustibles fósiles).

Vale la pena destacar a Airbus, que gozó de cuatro encuentros con Šefčovič y/o miembros de su gabinete. Es miembro activo de IATA, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo, que fue fundamental para mantener al transporte aéreo fuera de las negociaciones sobre el clima de París [4], a pesar de ser uno de los sectores con más rápido crecimiento de las emisiones de CO2 (que crecerán hasta un 700% para 2050). En cambio IATA y la industria global de aerolíneas pretenden compensar sus emisiones ’protegiendo’ los bosques de acuerdo al programa REDD+, famoso por no frenar las emisiones y aumentar las apropiaciones indebidas de tierras, especulación financiera y abusos sociales y ambientales.

En lugar de aceptar que para enfrentar el cambio climático es necesario reducir las emisiones globales, quieren continuar su expansión, y lograron que la idea fuera aprobada por la Organización de Aviación Civil Internacional de la ONU (OACI o ICAO por sus siglas en inglés) notoriamente dominada por la industria. Más de 80 ONGs, incluyendo a Corporate Europe Observatory y Ecologistas en Acción, firmaron una declaración conjunta para oponerse públicamente al plan. Si ICAO no presenta programas eficientes para reducir las emisiones en su asamblea de septiembre de 2016, la UE antes de fin de año propondrá nuevas regulaciones para fortalecer la normativa europea en materia de emisiones de aviación. Es de esperar gran actividad de los lobistas.

Los dos invitados más populares del sector energético, con cuatro encuentros cada uno, son EURELECTRIC, representante de las eléctricas europeas, que han demostrado ser algunas de las más retrógradas de Europa en materia climática, y el Gasoducto Transadriático, un consorcio empresarial que impulsa un corredor para el transporte de gas en el sur de Europa sumamente controvertido que consumiría miles de millones en infraestructura y prolongaría durante otro medio siglo la dependencia de Europa de los combustibles fósiles.

Otro visitante destacado fue la siempre influyente federación patronal BusinessEurope, que cuenta con una larga historia oponiéndose activamente a la implementación de normas más severas en materia climática, y desde la firma del acuerdo de París le ha advertido a la Comisión sobre el peligro de elevar sus objetivos climáticos. Sin embargo, ocupa el sexto lugar entre los visitantes con mayor cantidad de encuentros. ¿Explicaría esto por qué Cañete se ha resistido a revisar los modestos objetivos de la UE para 2030 para los gases de efecto invernadero? Esto a pesar de estudios que muestran que tales objetivos no son congruentes con mantener el aumento de la temperatura por debajo de los 2°C, menos aún de 1.5°C, y son insuficientes si se tiene en cuenta la responsabilidad histórica del continente por las emisiones de gases de efecto invernadero [5].

Es evidente que los lobistas de la energía sucia están muy interesados en la actual agenda política legislativa, con nuevas políticas en trámite o ya propuestas:

  • Estrategia sobre seguridad del suministro de gas y el gas natural licuado (GNL): las actuales propuestas amenazan con prolongar la dependencia de la UE de los combustibles fósiles por otros 50 años al invertir en más infraestructura para el gas a pesar de la ausencia de demanda y de ser potencialmente más perjudicial para el clima que el carbón.
  • Rediseño del mercado eléctrico: podría apoyar las energías renovables, pero el lobby de la industria está trabajando para que ’no se elijan ganadores’, y se compense a las centrales que generan energía a partir de combustibles fósiles para que permanezcan cerradas y preparadas “por si acaso” las renovables no pueden satisfacer la demanda.
  • En materia de energía renovable y eficiencia enérgetica: dado que ambas han demostrado su eficiencia en la reducción del CO2 podría haber progreso en cuanto a las actuales modestas ambiciones para 2030. Sin embargo, el impulso en favor del gas amenaza con perjudicar esa posibilidad.
  • Mantener el fracasado esquema europeo de comercio de emisiones (ETS) en cuidados intensivos: El programa de ETS de la UE está siendo reformado pero la ya tradicional falta de ambición significa que continuará retrasando soluciones reales para la reducción de emisiones y generando beneficios para las principales empresas contaminantes. Los sectores no alcanzados por el programa ETS también están bajo revisión.

Aunque algunos afirman que todas estas políticas brindan una oportunidad para sustituir los combustibles fósiles por un modelo descentralizado basado en energía eólica y solar, lamentablemente los visitantes más asiduos del sector industrial quieren garantizar que las cosas no cambien. Incluso los lobbies de las energías renovables están siendo cada vez más infiltrados por la industria de los combustibles fósiles, e incluyen entre sus miembros a gigantes del gas y el petróleo como Total y Chevron ocupando importantes cargos, lo que ha llevado a que estos grupos promuevan los combustibles fósiles ante la Comisión a la vez que limitan las demandas de renovables.

Los lobbies de la energía renovable y eficiencia energética siguen excluidos

La ausencia de reuniones entre los comisarios y las empresas dedicadas a las renovables y a la eficiencia energética contradice el relato de los políticos acerca de un mundo post París.

Es aún más llamativo puesto que la Comisión tiene previsto presentar nuevas propuestas sobre energía renovable y eficiencia energética a finales de año. Desde la firma del acuerdo de París, se realizaron 55 reuniones con el sector de los combustibles fósiles, mientras que solo 7 con representantes de las energías renovables y 2 con intereses de la eficiencia energética, arrojando una relación de 6:1. Esto es aún más preocupante si se tiene en cuenta que los dos principales grupos de presión de la industria de las renovables en Bruselas, SolarPower Europe, y WindEurope, han estado haciendo lobby en favor del gas natural.

La estrecha relación entre la Comisión Europea y la industria de los combustibles fósiles no es un simple debate acerca del acceso privilegiado, sino que tiene consecuencias prácticas en la lucha contra el cambio climático. En lugar de abogar por las energías eólica, solar y mareomotriz como fuentes para impulsar la necesaria transición hacia una economía baja en carbono, el ex ministro español Cañete anunció en la conferencia sobre energía de la UE y la OPEP que el petróleo fue “una fuente indispensable” para Europa y continuará siéndolo en los años venideros, ya que la potencial sustitución de los combustibles fósiles “no sucederá de la noche a la mañana”.

El lobby del gas está satisfecho con la actual dirección de la UE

El reciente “paquete de invierno” sobre seguridad energética anunciado por la Comisión en febrero debía centrarse en las renovables y la eficiencia pero ha sido apodado el “paquete del gas” debido a su énfasis excesivo en el mismo. En él se describe una estrategia tendiente a aumentar la producción doméstica, incluso de fuentes no convencionales, como el gas de esquisto. Sin embargo, según las previsiones, éste vendrá casi exclusivamente del Reino Unido, cuya población se ha opuesto sistemáticamente a la técnica del ’fracking’ o fractura hidraúlica a pesar de las incesantes campañas de la industria y del gobierno para promoverla. Pero el Reino Unido no está solo en la resistencia contra el fracking, los europeos se han pronunciado de manera sistemática contra el mismo debido a su impacto en el medioambiente local, el envenenamiento de las capas freáticas, y la amenaza que representa para la agricultura local y el agua potable. Su impacto sobre el clima también puede ser peor que el del carbón, debido a fugas de metano durante el proceso de extracción, lo que significa que el fracking no contribuye a la generación de desarrollo económico local o a la lucha contra el cambio climático. Más bien todo lo contrario.

Pero el suministro interno no es el único interés de Bruselas: las negociaciones en curso del acuerdo de libre comercio UE-EEUU (el Tratado Transatlántico de comercio e inversión o TTIP) buscan incrementar la cantidad de gas extraído usando fracking que es exportado a Europa desde los EEUU como gas natural licuado (GNL). Y por si fuera poco, el plan es transportar aún más gas a Europa mediante gasoductos como el Corredor Sur. El giro en favor del gas natural es un reflejo de las demandas de la industria del gas y el petróleo, tanto antes como después del acuerdo de París, que sostiene que el gas natural es un ’combustible limpio’ que debe integrar de modo permanente nuestra matriz energética, como complemento de las energías renovables.

La industria del gas ha estado bien representada en reuniones con Cañete y Šefčovič. Aparte de los visitantes habituales Statoil, Gas Natural Fenosa y el consorcio del Gasoducto Transadriático, también BP, Centrica, E.On, EDF, ENAGAS, Endesa, Enel, Engie, Fortum Oyi, Gazprom, Iberdrola, Shell, Snam, SOCAR, y Trafigura visitaron a los comisarios después de la firma del acuerdo de París. Además de temas como el diseño del mercado y el Corredor de Gas del Sur, en las reuniones también se abordaron asuntos como la captura y almacenamiento de carbono, el programa de ETS de la UE, y la política de renovables, entre otros.

Los escándalos siguen persiguiendo a Cañete

Cañete llegó a Bruselas envuelto en un escándalo debido a que era titular de acciones de dos compañías petroleras de las que había sido presidente, pero que fueron cedidas a la familia de su esposa (ella y sus hermanos fueron nombrados en los Papeles de Panamá, la investigación que reveló casos de evasión tributaria en paraísos fiscales). Desde su nombramiento ha realizado esfuerzos extra para convencer a la sociedad civil, pero su pasado ha vuelto para atormentarlo, y su nombre ha sido mencionado en un caso de corrupción (Acuamed) vinculado con la adjudicación irregular de contratos mientras ejercía como Ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente de España.

Las estadísticas de las reuniones con los grupos de interés desde la cumbre de París muestran que la tendencia preocupante revelada por Corporate Europe Observatory el año pasado persiste. La investigación sobre las reuniones durante el primer año en el cargo de los comisarios Cañete y Šefčovič mostró que 80 % de las mismas fueron con el sector privado, y que las industrias más contaminante disfrutaron de un acceso privilegiado. Las cifras para el año y medio de gestión son muy similares: desde que asumieron el cargo, Cañete, Šefčovič y sus gabinetes han tenido un total de 779 encuentros por separado (sin perjuicio de los problemas metodológicos) con actores no públicos sobre temas que van desde el paquete de medidas para la aviación, o la reforma del sistema de comercio de emisiones (ETS), a la economía circular.

Casi el 80 % de las reuniones ha sido con intereses de la industria, mientras que las reuniones con las ONGs representan solo el 16 %. Eso significa que la industria sigue disfrutando de cinco reuniones por cada una de las ONGs.

Muchas ONGs se han sorprendido gratamente con la posibilidad de tener acceso a la comisión desde la llegada de Cañete. En los cinco meses transcurridos desde la cumbre de París, la European Climate Foundation ha tenido ocho reuniones por separado, más que cualquier otra entidad, mientras que Climate Action Network Europe (CAN-E) lidera la posición si contamos desde que Cañete asumió el cargo, habiendo participado en 16 reuniones. Pero una selección tan acotada de partes interesadas, sin duda excluirá muchas voces que pueden no estar de acuerdo con las posiciones políticas dominantes, como sucedió con el sistema de comercio de emisiones de la UE (ETS) donde hubo escasa participación de organizaciones que luchan por la justicia climática y representan a los más afectados por el comercio de carbono.

Algunas de las principales ONGs medioambientales en Bruselas han visto un aumento sustancial en sus reuniones, pero las cifras globales -por cada cinco reuniones con el sector industrial, una con una ONG – muestra que el problema no se soluciona aumentando el acceso para unas pocas organizaciones, y refleja desequilibrios estructurales entre los diversos actores en Bruselas. Centrarse en el equilibrio también evita un punto fundamental: ¿debe la Comisión tener tanta cercanía con la industria de los combustibles fósiles? La Comisión tiene la obligación legal de evitar que la industria tabacalera participe en el diseño de políticas de control sobre el tabaco, gracias al ’Artículo 5.3’ de la convención marco de NNUUU sobre control del tabaco, y muchos demandan medidas similares para enfrentar a la industria de los combustibles fósiles y otras fuerzas regresivas con el clima. Hay que mantener alejadas a esas industrias a las que se ha descubierto en numerosas ocasiones haciendo lobby en contra de políticas en favor del clima, para proteger el diseño independiente de políticas.

La falta de representación de los sindicatos es también muy evidente. El sector sindical ha tenido una reunión por cada 26 de la industria. Si la Comisión se toma en serio la necesidad de una transición desde el modelo basado en energías sucias hacia uno más sustentable, los trabajadores – tanto los de las actuales industrias que serán desmanteladas, como los que trabajan y están siendo cualificados en las nuevas – deberán ocupar un lugar fundamental en cualquier proceso, para garantizar que sea social y ecológicamente justo. La Comisión necesita reevaluar qué actores participan de modo significativo en el diseño de políticas, y adoptar un enfoque proactivo para comunicarse con los sindicatos y otros grupos de interés público, mientras mantiene alejados a aquellos que hacen lobby contra las políticas progresistas.

Renovables y eficiencia energética muy apartadas tras un año y medio de mandato

Las cifras globales del acceso a la Comisión del sector de las energías renovables y eficiencia energética son bochornosas para los comisarios que han hablado tanto de ambos temas. Los comisarios encargados de la acción por el clima y sus gabinetes han participado en 258 reuniones con representantes de la industria de los combustibles fósiles y solo en 29 con enviados de las renovables y la eficiencia energética.

La prioridad otorgada a la industria del gas y el petróleo ha quedado demostrada por el acceso privilegiado que disfrutaron sus representantes desde el nombramiento de la nueva Comisión. La cantidad de reuniones del sector superaron en más de cuatro veces las reuniones con los representantes de la industria de las renovables y la eficiencia energética, 122 contra 29 respectivamente.

Y Cañete – el hombre al que Avaaz llamó el ’barón del petróleo’ cuando fue nominado para ocupar el cargo de Comisario (ver recuadro) – hizo honor a su apodo, y participó personalmente en más del doble de reuniones con empresas de gas y petróleo que su jefe, el vicepresidente de la Unión de la Energía Maros Šefčovič (33 contra 15). Cabe destacar que un tercio de esas reuniones han sido con empresas de petróleo y gas españolas.

Conclusión: el mundo post-París es muy similar al mundo pre-París

Poco ha cambiado en el comportamiento del sector industrial europeo y sus lobistas o de los propios comisarios. Pero dada la importancia de las políticas que se están discutiendo, y el conocido y oscuro historial de lobby de muchas de las empresas involucradas, es esencial mantener alejados a los grandes contaminadores – a todos los niveles – y hacer que los funcionarios públicos rindan cuentas.


Traducción de Cecilia Cárdenas, miembro de Traductoras/es en Acción, la red de intérpretes y traductores/as voluntarios/as de Ecologistas en Acción.


Ver en línea : Corporate Europe Observatory (CEO), 14 de junio de 2016.


Notas

[1Este estudio ha elegido estudiar las reuniones hasta el 2 de mayo, fecha en la que se ha cumplido un año y medio desde el nombramiento de los dos comisarios. Todos los cálculos se basan en la información disponible para el público en las agendas de los comisarios y de los miembros de sus gabinetes para esas fechas. Toda reunión que se haya agregado desde entonces no ha sido incluida. Además, las dificultades metodológicas producto del modo en que la Comisión lleva el registro de datos puede aumentar el margen de error (ver recuadro referido a la metodología).

[2CMNUCC, Acuerdo de París, Art. 2

[3Los cálculos se basaron en la información disponible el lunes 2 de mayo de 2016, y toda reunión posterior no ha sido incluida. Asimismo, las dificultades metodológicas debido al modo en que en que la Comisión lleva el registro de datos puede aumentar el margen de error.

[4Fueron apoyados con éxito en esta tarea por el lobby del transporte marítimo http://www.tradewindsnews.com/weekly/377981/shipping-lobbies-to-keep-imo...

[5Según el científico especialista en clima Kevin Anderson, la UE debería fijarse como objetivo una reducción de emisiones de al menos 80 % para 2030 si tiene en cuenta sus emisiones históricas acumuladas, y ofrecer también financiamiento a los países más pobres para que puedan reducir sus emisiones.


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