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Así tratan (y así pagan) a sus dependientes en H&M, Inditex y Mango

Fuente: El Confidencial

Lunes 4 de enero de 2016

El huracán de la crisis deja un sector famélico de personal, que solo contrata en vacaciones. Seis de cada 10 trabajadores lo son a tiempo parcial y cobran la mitad que hace ocho años.

Rafael G. lleva toda su vida trabajando como dependiente en tiendas de moda. Recuerda con nostalgia sus inicios en El Corte Inglés en el año 2007, cuando le pagaban 700 euros mensuales por 12 horas a la semana. Ocho años después, los dependientes del nuevo Primark de Gran Vía ganan exactamente lo mismo por 30 horas semanales. Mismo sueldo y más del doble de horas. Un ejemplo anecdótico que sirve para ilustrar dos cosas: el daño que ha hecho la crisis a las condiciones laborales y el crecimiento imparable del modelo ’low cost’, que se aplica tanto a los precios como a los sueldos.

La buena noticia para los dependientes del Primark es que la cola por fin ha desaparecido y el volumen de trabajo ha vuelto a la normalidad. Miles de personas rebotan de tienda a tienda en el ’pin ball’ gigante de la calle Gran Vía: de Primark a H&M. De H&M a Pull&Bear. De Pull&Bear a Mango. Imperios del textil que ofrecen esencialmente lo mismo: ropa de calidad media a precios populares.

Templos del ’low cost’ que resisten las riadas de visitantes custodiados por un ejército de dependientes repartidos entre cajas y escaparates. La mayoría de ellos, trabajadores a tiempo parcial. "Son un 60% del total y van en aumento", explican desde Comisiones Obreras. La inmensísima mayoría son mujeres. Más del 80%, según los informes de las distintas compañías. El porcentaje es inversamente proporcional a medida que se van subiendo eslabones en la cadena de mando: ocupan el 60% de los cargos intermedios y son prácticamente inexistentes en los consejos de Administración. Inditex es la única que cuenta con presencia femenina en este órgano: dos mujeres frente a siete hombres.

De acuerdo con los sindicatos, en Madrid el convenio provincial bajo el que se acogen H&M, Pull&Bear y Mango establece un salario de 823 euros brutos mensuales para una "asistente de dependienta", 12.345 al año. En Primark, la única con convenio de empresa, el salario es de 15.247 euros.

Sin embargo, la verdadera historia de lo que ocurre en el día a día de estas empresas no está en los convenios ni en los informes empresariales. Esto es lo que cuentan sus empleados.

H&M: la que mejor trata, la que peor paga

La crisis también hizo rebotar a Rafa como una pelota de ’pin ball’. En ocho años ha pasado por seis tiendas y tres empresas. Siempre contratos temporales. Siempre tiempos parciales. De la que mejor recuerdo tiene es de H&M. "Es uno de los mejores sitios en los que he trabajado. Sientes que la empresa cuida de ti", asegura.

Lo mismo cuenta Nuria (nombre falso), encargada de tienda en Castilla-La Mancha con ocho años de antigüedad en la empresa. "Es cierto que el salario es bajo pero el trabajo te da satisfacciones que compensan en el día a día". A pesar del rango y de la antigüedad en la empresa, Nuria percibe un bruto anual de solo 18.500 euros.

Esta trabajadora no escatima en detalles cuando enumera las ventajas de los trabajadores de H&M: un bonus que triplica el salario mensual si se superan una serie de objetivos en tienda, una tarjeta regalo de 200 euros por maternidad, inversión en un programa de incentivos, libre el día de tu cumpleaños... Condiciones de empresa nórdica, pero en España.

La compañía no ha querido aportar información sobre las retribuciones salariales que ofrece a sus trabajadores "por razones de competencia". Sí que ha concretado que cuenta con "unos 6.000 empleados en España" y que serán más, ya que plantea próximas aperturas en Reus, Sagunto y Orihuela, además de varias ampliaciones de tienda. El 80% de sus trabajadores son indefinidos.

Inditex: "Muy viejo para trabajar con 28 años"

Inditex paga más que H&M. Bastante por encima de lo que marcan los distintos convenios. "Yo cobraba 1.000 euros brutos al mes por 40 horas semanales en el Pull&Bear de la calle Carretas de Madrid", explica Rafa G. Era el año 2013. Algo menos de lo que percibe Rosa (nombre falso) este 2015 como trabajadora del departamento de logística de la firma gallega: "19.000 euros brutos al año por ocho horas al día". Ella es quien realiza el control de calidad de las prendas. Revisa que las tallas sean correctas, que estén bien etiquetadas, que no tengan desperfectos. Está contenta. Considera que sus condiciones de trabajo son buenas para lo que hay en el sector.
La cosa cambia en tienda. "Te das cuenta de que eres un número. Te renuevan mes a mes. Si vales, bien, si no, pues nada", explica Rafael G. Él duró seis meses. En plena calle Carretas, el volumen de trabajo era importante y los recursos limitados. "El personal era insuficiente y no se respetaba la hora de cierre", recuerda. Los sindicatos denuncian que este mal es extensible a todo el sector textil. "Desde que empezó la crisis, apenas se contrata. Solo en verano y en Navidad" denuncia Mari Ángeles Rodríguez, secretaria de Negociación Colectiva de CCOO.

Al cabo del tiempo, Rafa intentó volver a trabajar en Inditex. La entrevista duró poco. "Me dijeron que era demasiado mayor para trabajar allí y que querían perfiles más junior". Tenía 28 años. La juventud y la volatilidad del empleo en la compañía que dirige Amancio Ortega es ’vox populi’ en el sector. De acuerdo con el informe anual publicado en la CNMV, la mitad de sus empleados a nivel mundial lleva menos de dos años en la empresa.

Tampoco desde Inditex han aportado información sobre el salario o las condiciones de sus empleados. Aseguran que "dependen de diversos factores como el número de horas trabajadas y la antigüedad del empleado". La compañía explica que a cierre de 2014, el Grupo Inditex contaba con 41.989 empleados en España, el 77% con un contrato indefinido.

Mango: "¡Vende, vende. Trabaja, trabaja!"

La cara opuesta de H&M. La empresa de Isak Andic paga bien, pero trata algo peor a sus trabajadores, según su propio relato. La razón puede estar detrás de una de las particularidades que establece el convenio de la compañía, la menos sindicalizada de las grandes textiles: se mide a los trabajadores por objetivos personales. Se les valora al peso, según lo que vendan a diario.

"La presión era constante. Era ’¡Trabaja, trabaja! ¡Vende, vende!", recuerda Rafael. Cada día se comparaba públicamente a los empleados por lo que habían vendido. "Te decían: ’Rafa, tú hoy solo has hecho 200 euros y este otro ha hecho 300 euros, necesitamos que seas más agresivo’. Si no cumplías, a la semana o al mes te echaban", lamenta. Y efectivamente, cumplieron y le echaron.

Desde Mango no aportan información concreta. Se limitan a decir que los sueldos de sus empleados son "competitivos" de acuerdo con los que se pagan en el mercado. "Invertimos mucho en formación y pretendemos retener a nuestros empleados a largo plazo", explican. La compañía revela que lo más habitual en su plantilla son los contratos a tiempo parcial de 37 horas semanales.

Primark: 700 euros al mes

"Yo trabajo 30 horas a la semana y gano 700 euros", afirma una de las dependientas del Primark de Gran Vía. No se queja. "Ni es bueno ni es malo, es lo que hay", dice otra. La empresa irlandesa ha sido la última en llegar a España y es la única que no se rige por un convenio provincial. Según el convenio de empresa, las dependientas cobran 15.247 euros brutos anuales por 40 horas semanales.

El problema es que el tiempo completo no es la norma. De acuerdo con Comisiones Obreras, un 60% de los empleados trabaja a tiempo parcial. La mayoría, entre 25 y 30 horas semanales, como la dependienta de Gran Vía.

"Trabajamos a destajo y por poco sueldo", relata Daniel (nombre falso). "Además, te dicen que te pagan los domingos y es mentira; si lo calculas, solo te han pagado 13 euros de más", añade. En el lado positivo, Primark respeta los horarios de los trabajadores. "No existen las horas extra. No te dejan hacer ni un minuto de más", cuenta Vanesa (nombre falso).

Nada que preocupe a los cientos de miles de personas cargadas de bolsas que rebotan de tienda en tienda en la Gran Vía madrileña: de Primark a Mango. De Mango a Pull&Bear. De Pull&Bear a H&M. Mientras, a su alrededor, cientos de dependientes seguirán doblando jerséis, colocando zapatos, cerrando la caja y rebotando contrato a contrato de una empresa a otra: de Primark a Mango. De Mango a Pull&Bear. De Pull&Bear a H&M... Un ejército para sostener el imperio del ’low cost’ en España.


Ver en línea : El Confidencial, 30 de noviembre de 2015.


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