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La opacidad de las negociaciones sobre el Tratado Unión Europea-Estados Unidos

Revista Pueblos y OMAL (Pueblos, nº 63, octubre de 2014)

Jueves 23 de octubre de 2014

Es un tema de poco interés para la ciudadanía europea. Por eso, sin duda, no tiene eco en los medios de comunicación. Quizás a esto se sume que es demasiado técnico y difícil de hacer entender para el común de los mortales. Por eso tampoco se habla demasiado de ello en las tertulias televisivas. Pero no, no es ni lo primero, ni lo segundo. En julio se celebró la sexta ronda de negociación en torno al Tratado Trasatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP, por sus siglas en inglés), un nuevo marco de regulación de las relaciones comerciales y de inversión entre EEUU y la Unión Europea que hará temblar, si se aprueba, la base del estado social y de derecho que conocemos.

En teoría, el proceso de negociación es transparente y simplemente no nos enteramos bien porque a los medios no les interesa demasiado (porque no tiene interés y porque es muy técnico, por supuesto). Pero, en realidad, sólo se conocen algunos documentos filtrados desde las propias instancias europeas. Si los planes les salen bien a las personas que están negociando, es posible que los documentos relacionados con las negociaciones no se hagan públicos hasta dentro de treinta años.

La propuesta pretende, por lo que conocemos, crear el mayor mercado del planeta mediante cuatro iniciativas: armonización normativa, nueva arquitectura política y jurídica entre empresas e instituciones públicas, rebaja de aranceles y marco favorable a la privatización de servicios. ¿El objetivo? Quienes tienen interés en que se apruebe afirman que se generaría más inversión, más empleo y, como consecuencia, mayor bienestar. ¿No suena a la misma canción de siempre?

De aprobarse, el TTIP podría tener un impacto muy negativo en términos ecológicos, sociales, económicos, laborales y democráticos. Profundizaría en el deterioro del estado social y de derechos que conocemos y agudizaría enormemente el conflicto entre capital y vida. El TTIP sólo favorece a las empresas transnacionales. De hecho, la aprobación de este tratado demostraría sin lugar a dudas las cotas de poder a las que las grandes corporaciones han llegado en los campos político y jurídico.

Las transnacionales estadounidenses y europeas quieren terminar con todas las trabas a sus negocios también en el Norte Global, en el centro del sistema, puesto que en otras partes se les ha complicado un poco (cambios en América Latina, influencia de China, Rusia, Brasil, y sus transnacionales, por ejemplo). Y, mentando a la crisis y la pobreza, con el discurso de los puestos de trabajo y el bienestar, están bastante seguras de que lo van a conseguir.

Más allá de la apertura recíproca de los mercados a las inversiones de cada parte del Atlántico y la rebaja de los aranceles (algo que dañaría profundamente al campesinado europeo), el TTIP pretende terminar con lo que en realidad pone cierto freno a su incremento constante de beneficios: las regulaciones que protegen a trabajadores y trabajadoras, a las personas consumidoras, al medioambiente.

Hablan de armonización. “Armonía” es una palabra hermosa que, puesta en boca de quienes demuestran cada día no creer en la igualdad ni en los derechos humanos, nos hace pensar en recortes en educación y sanidad, en reformas laborales que nos hacen perder derechos, en cuidados feminizados y privados (esos, sí), en eliminación de cualquier norma relacionada con el medio ambiente…

No conocemos la letra pequeña de lo que se “negocia”, pero sabemos a dónde han llevado los tratados de “libre comercio” a América Latina en las últimas décadas. Sabemos las mentiras que las empresas contaron, lo que se tragaron, queriendo, los Gobiernos latinoamericanos, y lo que tantas personas tuvieron que pagar. Y lo que le está costando al continente cambiar de rumbo. No queremos este tratado. Remamos en dirección contraria. Vamos con muchas otras organizaciones y personas, y creemos que cada día vamos a ser más.


Editorial del nº63 de Pueblos – Revista de Información y Debate, cuarto trimestre de 2014.


Ver en línea : Pueblos, nº 63, cuarto trimestre de 2014.


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