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Las multinacionales de la energía del Estado español en América Latina

Erika González y Kristina Sáez (Hika, nº 205, febrero de 2009)

Miércoles 8 de abril de 2009

Tras la investigación que analizaba la privatización de la electricidad en Centroamérica y el papel que allí jugaron las multinacionales de la energía del Estado español, el Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL) - Paz con Dignidad, dirigió su mirada a Colombia. El resultado de su trabajo se reflejó en el libro “La energía que apaga Colombia”, donde, de nuevo, centraba su crítica a la actividad de las corporaciones españolas de la energía Repsol YPF y Unión Fenosa en el país. Recientemente OMAL ha publicado el “Atlas de la energía en América Latina y Caribe. Las inversiones de las multinacionales españolas y sus impactos económicos, sociales y ambientales”.

El Atlas es una continuación del trabajo realizado entorno al análisis del papel de la energía en nuestro modelo económico y social. No en vano, los tipos de energía que utilizamos, el modelo de producción y consumo energético sostiene el crecimiento económico, y determinan la organización social y el grado de conservación de nuestro entorno. Además, el escenario energético actual enfrenta tensiones y conflictos de intereses protagonizados numerosas veces por las multinacionales que aspiran a incrementar su control sobre la explotación de los recursos. Y como consecuencia de ello multiplican sus impactos económicos, financieros, sociales y ambientales.

América Latina y el Caribe está sometida, de manera especial, a estas tensiones, puesto que la región reúne una serie de características socioeconómicas y políticas, que las transnacionales aprovechan en su propio beneficio para operar impunemente sobre ellas, especialmente las que proceden del Estado español como Repsol YPF, Endesa, Iberdrola y Unión Fenosa.

Para la comprensión de esta realidad, y por lo tanto para caminar en su transformación hacia alternativas más respetuosas con los derechos humanos, sociales y ambientales el OMAL - Paz con Dignidad ha considerado de gran utilidad la edición de este Atlas. En él, se intenta expresar de forma gráfica y sencilla cuál es la situación de América Latina en el panorama energético mundial, dónde se ubican sus recursos, qué relaciones económicas y políticas permiten su explotación por las transnacionales, qué papel cumplen las multinacionales españolas de la energía en la región y cuáles son sus impactos. Para ello, el Atlas se ha estructurado en dos partes. Una primera, en la que se desarrollan conceptos generales de la energía en el mundo y en América Latina, localizando en mapas los distintos recursos energéticos. En esta primera parte, también se describe la actividad y los impactos de las principales multinacionales españolas de la energía como Repsol YPF, Gas Natural, Endesa, Iberdrola y Unión Fenosa. A continuación, la segunda parte detalla, país por país de América Latina, su sector energético y la actividad e impactos de las multinacionales de la energía con sede en el Estado español.

Los hidrocarburos en el contexto global y en América Latina y Caribe

Dentro de los recursos energéticos más utilizados a nivel global, destacan los combustibles fósiles: petróleo, gas y carbón. Concretamente el 81% de la energía primaria utiliza esta fuente. Además, se prevé que la demanda global de energía primaria crezca un 60% (desde 2004 a 2030), y los hidrocarburos serán responsables del 85% de este incremento [1]. Esta dependencia creciente del petróleo en sus diferentes utilidades, es resultado de nuestro actual sistema de desarrollo tecnológico, del desplazamiento masivo de la población a las ciudades, de la creciente movilidad motorizada, de la concentración del capital y, en definitiva, de un modelo de producción y consumo cada vez más globalizado. Al carácter estratégico del crudo se suma el hecho que las regiones productoras no son las mayores consumidoras, de manera que se ha instalado la violencia en los países que exportan petróleo para asegurar el comercio a las grandes potencias económicas. Además, existen factores que pueden dar con el fin de la llamada “era del petróleo”. Estos son, por un lado, el agotamiento de las reservas de hidrocarburos, y por otro lado, el aceleramiento del cambio climático resultado de la utilización masiva de combustibles fósiles por la actividad humana, fundamentalmente procedente de países como Estados Unidos, Europa y Japón, entre otros.

En este contexto energético ¿cómo se sitúa América Latina? Pese a que América Latina no representa, cuantitativamente, la región de mayor importancia, en lo que a producción de recursos energéticos se refiere, sí es blanco de las más importantes multinacionales del sector. Su territorio cuenta con el 13,5% de la producción anual de petróleo del planeta y posee el 9,7% de las reservas mundiales de crudo [2] y el 4% de las de gas, pero es el principal abastecedor de la mayor potencia consumidora de hidrocarburos del mundo, EEUU. Las empresas petroleras, por ello, se afanan por conseguir el control del recurso en una región con niveles de accesibilidad mayores que en Oriente Medio, que es donde se concentra realmente las mayores reservas mundiales del petróleo. Entre las corporaciones petroleras privadas la que se ha establecido como líder del sector en América Latina es Repsol YPF.

La electricidad en el mundo y en América Latina y Caribe

Al igual que en los hidrocarburos, la demanda de electricidad sube de forma imparable, se prevé que, de aquí a 2030, el consumo de electricidad se haya multiplicado por dos. Al mismo tiempo, es el recurso que mejor muestra la desigualdad en el acceso a los recursos: una cuarta parte de la población mundial carece de disponibilidad de energía eléctrica, y la mayoría de estos 1.600 millones de personas se encuentran en el sur de Asia y en el África subsahariana.

También en este sector las transnacionales ven un buen negocio y su interés se centra en el control de toda la cadena de la electricidad, desde la generación a la comercialización, que asegura los beneficios de un crecimiento del consumo continuo. Un puñado de multinacionales domina el panorama de la electricidad en América Latina, fruto de privatizaciones y sucesivas fusiones que han acrecentado su poder. La lista de las mayores corporaciones privadas de la electricidad en la región es encabezada por Endesa, y Unión Fenosa e Iberdrola se sitúan entre las que más ingresos tienen. La gestión hecha por estas compañías lejos de mejorar el servicio eléctrico han generado impactos por una insuficiente inversión en infraestructura, por negligencias y por abusos de las transnacionales eléctricas que la gestionan de manera ventajosa para ellas mismas, sin considerar las necesidades básicas de la población.

En la publicación se hace una mención especial a los proyectos de integración energética -como el Sistema de Interconexión Para América Central (SIEPAC) o la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA)-, pues con ellos se expanden las grandes infraestructuras eléctricas que facilitan la conexión entre las zonas productoras y consumidoras de la electricidad. De nuevo las grandes beneficiadas de estos proyectos han sido las multinacionales.
En definitiva, la sostenibilidad ambiental de la producción de petróleo, de la sistemática construcción de presas hidroeléctricas y de la extensión de los agrocombustibles marca los límites del actual modelo energético en América Latina. Y pone sobre la mesa la necesidad de cambiar la matriz energética hacia un sistema en el que el consumo esté distribuido de manera equitativa por la población, que la gestión energética no esté en manos de las multinacionales como un avance hacia la explotación sostenible social y ambientalmente de las fuentes propias de energía.

Multinacionales de la energía del Estado español

El poder actual que tienen las transnacionales de la energía en América Latina se fundamenta en las drásticas reformas económicas que tuvieron lugar en el marco del Consenso de Washington. En las décadas de los ochenta y, sobre todo, de los noventa, la política fue reducir al máximo la intervención del Estado en la economía, privatizar las empresas estatales y liberalizar los mercados, todo ello con el fin de facilitar la entrada a las compañías extranjeras. En apenas una década y media, las transnacionales españolas se han establecido como líderes en América Latina en sectores de la banca, las telecomunicaciones y sobre todo la energía. Esta última ha sido el motor de gran parte de las inversiones extranjeras en la región, que se apropiaron delpetróleo, el carbón y el gas y la electricidad.

Repsol YPF

Gracias a los ingresos procedentes de su actividad en América Latina Repsol YPF es líder del sector en la región y se ha convertido en la novena mayor transnacional del mundo del sector de los hidrocarburos. Es en esta zona, donde se localizan el 95% de sus reservas de hidrocarburos en 2005 y el 88% de sus resultados de explotación del año 2004.

A medida que Repsol YPF ha ido incrementando año tras año los beneficios, alcanzando en el 2007 un volumen de 3.188 millones de euros sus actividades ha dejado un enorme rastro de graves impactos ambientales, sociales y culturales sobre los pueblos de la región. Desde violaciones a los derechos humanos en Colombia, perjuicios ambientales irreversibles en el Yasuní ecuatoriano y el Amboró boliviano, daños sobre la salud a la comunidad mapuche argentina, etc., hasta graves pérdidas económicas y agravios políticos. En el Atlas se describen y se sitúan en mapas, por una parte, los principales impactos de la transnacional en la región, y por otra, al hacer el recorrido país por país, se desarrolla más extensamente cada uno de ellos.

Endesa, Iberdrola y Unión Fenosa

Dentro del sector eléctrico, Endesa es la compañía privada líder en América Latina. Obtuvo durante el 2007 unos beneficios de 2.675 millones de euros de los cuales el 17,6% procedían de América Latina. Su actividad en la región ha ocasionado graves perjuicios ambientales, sociales y culturales, tales como el impacto ambiental que ha generado la gran central hidroeléctrica construida sobre el río Bio Bio que ha afectado a las comunidades Mapuche Pehuenche.

Por su parte, Iberdrola, es la cuarta mayor del mundo, por capitalización bursátil. Sus beneficios ascienden a 2.354 millones de euros, de los cuales obtiene el 20,4% de América Latina. En correspondencia a estos montos, la empresa deja en la región una multitud de impactos, entre los que destaca las generadas en Oaxaca, con la construcción extensos campos eólicos que ha desplazado a la población y altera las rutas de aves migratorias en peligro de extinción.

Por último, Unión Fenosa se sitúa como la tercera compañía eléctrica del Estado y sus beneficios anuales en 2007 han sido de 986 millones de euros. En América Latina, opera en Centroamérica y Colombia, y aunque no es la líder del sector, ni la más expandida, es la que más denuncias ha tenido por abusos en su actividad de distribución de electricidad a la población. La compañía ha contribuido a la crisis energética de Nicaragua vulnerando derechos fundamentales de la población como es el acceso al agua, la educación, la sanidad, etc. En Colombia, por su parte, mantiene a los barrios más empobrecidos con redes eléctricas en pésimo estado, de forma que se registran numerosos accidentes de electrocución que afecta fundamentalmente a las mujeres en el ámbito doméstico.

La información aquí se resume, en el Atlas se ha situado en mapas regionales y por países, así la visualización tanto de las actividades de estas tres multinacionales como de los impactos que generan puede ofrecer una perspectiva más global de su expansión y las consecuencias que ha tenido.

Las iniciativas de resistencia frente a las multinacionales

Ante la secuencia de impactos generados por las corporaciones en la población, los representantes de comunidades indígenas, sindicalistas, organizaciones de emigrantes, jóvenes, mujeres, comunidades afrodescendientes, defensores del medio ambiente, y movimientos sociales en general, han luchado por la defensa de sus derechos y de su territorio y en diversas ocasiones han logrado el respeto y la justicia que exigían. Y es que en los últimos años el abanico de movimientos sociales que recorren el continente latinoamericano se ha fortalecido de maneras muy diversas, al tiempo que promueve distintas experiencias alternativas. También en el Norte, desde diferentes ámbitos, pero con puntos básicos de defensa de los derechos humanos, y la autodeterminación de los pueblos, la democracia participativa, la justicia social y la paz, siguen la misma dirección en sus luchas, y ambos unen sus fuerzas en espacios abiertos de encuentro como la Red Birregional Europa -América Latina y Caribe: “Enlazando Alternativas” en la que la Asociación Paz con Dignidad toma parte.

Erika González y Kristina Sáez

- Este artículo ha sido publicado en el nº 205 de la revista Hika, febrero de 2009


Notas

[1Previsiones de la Agencia Internacional de la Energía (World Energy Outlook 2004), citadas en: Mariano Marzo, “El hombre del hidrocarburo y el ocaso de la era del petróleo”. Mientras Tanto, nº 98, Barcelona, Icaria, 2006.

[2BP, BP Statistical Review of World Energy 2006. Londres, 2007.


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